Las17 El Salvador
OPINIÓN

El sonido del silencio… el caso de las 17

Alejandro Gómez

He leído más sobre el tema y cuando más leo, peor se siento. Algunas veces adoptamos posturas cómodas (hipócritas) frente a la realidad, pretender ignorarla nos permite llevar nuestra vida más “exenta” de responsabilidades… pero ello no implica que estas desaparezcan, solo no las afrontamos.

El tema es la condena de las mujeres que buscan ayuda médica en nuestro sistema de salud, cuando por razones obstétricas, pierden su embarazo de manera espontánea. Esto es un aborto espontáneo. Es necesario destacarlo así, dado que en ningún momento estoy promoviendo ni defendiendo el aborto provocado.
Hemos (nosotros la sociedad) capturado, procesado, juzgado y condenado a más de 17 mujeres que han sido condenadas a 30 y más años de prisión bajo cargos de “Homicidio agravado”, como cualquier otro delincuente que le quita la vida a otra persona con premeditación, alevosía y ventaja. No es lo mismo.

Inequidad. Por otro lado, la Constitución en su texto recoge que “todos somos iguales ante la Ley”, y yo lo defiendo, así debe ser; pero no es el caso. Si el aborto está penado por la Ley, independiente de si es espontaneo (natural u obstétrico) ó provocado, esta disposición debe ser IGUAL para todas las mujeres, independiente de su condición social… entonces ¿Por qué solo aplica para las mujeres pobres que solo pueden acceder a los servicios públicos de salud?, ¿Por qué la aplicación de la Ley es clasista?, ¿Por qué no aplica a todas las mujeres que viven en colonias residenciales de nuestro País? . Estoy de acuerdo que si la Ley no me gusta como está redactada, hay que modificarla, adecuarla, cambiarla en la Asamblea Legislativa y hasta que no suceda la Ley es la Ley. Lo acepto, pero no acepto que solo se aplique a algunos y se “interprete” para otros, siempre lo he rechazado.

He visto como la opinión pública se manipula alrededor del tema, ignorando la realidad de la misma naturaleza. He visto como el Colegio Médico ha agachado la cabeza y ha permitido a otros hablar por ellos. Se supone que son los que conocen del tema y han evadido su responsabilidad histórica de defender su conocimiento.

He visto como los “profesionales” de la salud, han sido quienes al atender a estas mujeres, han sido quienes las han denunciado, con el prejuicio de que “todo sangramiento es un aborto provocado”, estas mujeres han sido arrestadas y luego enjuiciadas hasta llegar al como de condenarlas con la máxima pena que nuestras Leyes permiten. ¿Por qué no sabemos de casos denunciados en los hospitales privados de nuestras zonas residenciales? ¿acaso estas mujeres no afrontan la misma realidad de perder embarazos (espontáneos u obstétricos)?

No voy a cuestionar si es justo ó no, ese es un debate estéril, solo que considero que como sociedad debemos tomar por una vez las cosas en serio y no permitir ser manipulados por grupúsculos y medios que se prestan al juego de los extremos que nos llevan al fanatismo en “defensa de vida”. Eso es hipocresía.

(*) Consultor y colaborador de ContraPunto